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Una carta de despedida escrita por un joven funcionario público en Shanghai, quien recientemente renunció a su puesto, ha circulado ampliamente por la web.

En el texto, el autor se queja del bajo salario percibido y siete años de estancamiento del crecimiento de los ingresos.

Mientras algunos internautas han mostrado compasión por el joven, al parecer un mayor número continúa denunciando a los funcionarios públicos.

La diferencia interna en el sistema de funcionario público es tan grande como el desequilibrio regional de la nación. No existe forma alguna para brindar una simple opinión moral sobre todo el grupo.

Hasta el momento existen muchos agujeros en el sistema de bienestar para los funcionarios públicos, que permite los ingresos informales de los funcionarios, especialmente los de posiciones importantes. La opinión pública no parece favorecer ninguna medida potencial para incrementar el salario de los funcionarios corrientes.

Mientras los niveles de ingresos de los funcionarios públicos permanecen estancados, resultan muy comunes los escándalos de corrupción. El servicio público se convierte en una embarazosa profesión entre los dos extremos.


Existen grandes problemas en el sistema de administración del funcionariado público en China. La descripción social de esta profesión no resulta realista y sincera. En tanto, los estándares legales de los ingresos de los funcionarios públicos se crean sobre bases que son de cierto modo politizadas y emocionales. “Servir al pueblo” sigue siendo un lema ubicuo, en tanto se carece de bases más realistas.

Debido a la campaña anticorrupción y las nuevas regulaciones de China para oponerse a los ingresos informales y promover la austeridad, el ingreso legal se convierte en el único pilar del sistema de beneficios de los funcionarios públicos, lo que constituye realmente la reforma más importante y pragmática del sistema político.

Que todos los funcionarios vivan únicamente de salarios y beneficios transparentes en el futuro sería un logro transcendental de la reforma política de China. Pero esto se merece no solo la determinación y la acción del gobierno, sino también una actitud racional por parte de la sociedad.

La racionalidad social se refiere básicamente a la racionalidad política –pese a la profunda división social, las políticas racionales deben ser aceptadas e implementadas-.

Las quejas de los funcionarios corrientes que salen a la vista pública reflejan un cambio positivo. Existen ya discusiones de que la mayoría de los funcionarios públicos de base reciben bajos salarios, pero comúnmente trabajan horas extras.

Internet está lleno de censura contra los funcionarios públicos, lo que refleja las verdaderas emociones populares. Pero mientras más minuciosos sean los esfuerzos del gobierno contra los chanchullos, más diversificadas serán las opiniones públicas en Internet.

A la larga, un ambiente positivo para la opinión pública pude moldear y facilitar gradualmente la reforma en la estructura salarial de los funcionarios.

No es una buena noticia que exista una fiebre constante entre los jóvenes por participar en los exámenes para funcionario público y así llegar a alcanzar una posición en el gobierno. Pero tampoco lo es que quienes alcance exitosamente dichos puestos se sientan grandemente decepcionados y pasen el día dudando sobre la posibilidad de renunciar al cargo para poder llegar a ganar más dinero.


Fuente: Spanish China Org
 


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