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Xulio Ríos

El XVIII Congreso del Partido Comunista de China marcará el fin de una etapa para el país más poblado del planeta y también la culminación de un ciclo de desarrollo económico que todos consideran se aproxima ya a su fecha de caducidad, así como el trascendental traspaso del poder a una generación que solo conoce de la fundación de la República Popular por boca de los más ancianos o por lo que cuentan los libros de historia.

En lo que suceda también en estos días en el Gran Palacio del Pueblo de Beijing espera encontrar la inspiración y la información necesaria el sinólogo español Xulio Ríos, director del Observatorio de la Política China, para el último capítulo del libro que escribe sobre los 10 años de gobierno de Hu Jintao.

China.org: ¿Qué temas consideras más trascendentes de los que se han tratado hasta el momento en el Congreso?

Xulio Ríos: Hasta ahora lo que ha trascendido básicamente es el informe presentado por Hu Jintao, que tenía algunos aspectos interesantes. En primer lugar, creo que se planteó una reinvindicación del proceso de Reforma y Apertura iniciado a finales de los años 70 y sobre todo se significó la importancia que tuvo ese proceso para la modernización de China, que era el gran objetivo.

Además, hubo una reivindicación importante también de las aportaciones fundamentales que se han implementado en la última década, esencialmente en el plano conceptual, que es en el que se materializa la concepción científica del desarrollo. También en la idea de la justicia social, que ha sido una de las líneas de identidad de todos estos años. Por último destacaría una reivindicación del papel del Partido Comunista en todo este proceso de modernización de China con el horizonte ya del centenario de 2021.

El papel del partido en este proceso es clave, porque es el inspirador, el ejecutor y, al mismo tiempo, el que en un principio se arroga la responsabilidad de llevarlo a buen puerto.

Creo que el informe se ha centrado mucho también en aspectos de carácter económico social, con objetivos tan concretos como el de duplicar el PIB de cara al 2020, duplicar también el ingreso per cápita y, sobre todo, el cambio en el modelo de desarrollo, que yo creo que es una de las claves fundamentales en el proceso de cambio en China para los próximos años
De eso depende, a fin de cuentas, el éxito del proceso de modernización. Todo lo que se ha logrado en estos años, si no se consigue ese cambio del modelo de desarrollo, puede de alguna forma fracasar y hacer retroceder.

XR: El cambio es muy profundo, porque tenemos que partir de la idea de que todo ese cambio histórico tan pronunciado que se ha vivido se ha articulado en base a tres pilares, la mano de obra barata, la inversión exterior y la orientación de gran parte de la producción hacia los mercados internacionales. Hoy esos tres pilares están en crisis, están totalmente agotados. La mano de obra barata ya no lo es tanto y cada vez lo será menos; la inversión exterior, en un contexto de crisis internacional como la que se está viviendo en los países desarrollados, tiende también a menguar; y por otra parte, con esta crisis, las posibilidades de aumentar las exportaciones son también muy limitadas. Por lo tanto, no se puede seguir creciendo así.

Ya no es solo que no sea un crecimiento de buena calidad, es que no existen posibilidades efectivas de crecer a un alto ritmo con base en esa triada. Hay que cambiar el modelo para ganar calidad en ese crecimiento. Para conseguir ese objetivo tienes que potenciar la demanda interna, como se señala en el informe, crear un mercado de consumo y por eso es fundamental elevar los ingresos de la población.

Pero para garantizar ese nuevo modelo de desarrollo también tienes que incorporar otras variables mucho más complejas, como el factor ambiental y el factor tecnológico, que exigen una acción muy comprometida, para lograr que el conjunto de los gestores de la economía en el país interiorice de una vez por todas la importancia de esos valores, de esos conceptos, porque pudiera correrse el riesgo de que prime la cantidad sobre la calidad, como ha venido ocurriendo en los últimos años. Y ese es un modelo finiquitado que a lo único que puede conducir es a agravar la crisis. Para salir de ella, para transformar la crisis en una oportunidad hay que acelerar el tránsito al nuevo modelo de desarrollo.

Si efectivamente eso se consigue equilibrando la agenda centrada aún en la cuestión de la economía, pero integrando también otros factores de carácter tecnológico, de carácter ambiental, político y cultural, obviamente, China puede salir muy fortalecida de ese proceso de transición.


XR: Creo que ha habido aportaciones importantes en esta década. A veces se escuchan voces críticas descalificando lo logrado de forma bastante generalizada. Pero, con independencia de las magnitudes numéricas, que han sido una cifras de crecimiento muy importantes, creo que la aportación, la innovación fundamental que se ha producido en estos años ha sido lo que podríamos calificar como de reequilibrio de la agenda.

En los períodos anteriores el objetivo central fue el crecimiento a toda costa, sin pararse a pensar en las sombras, en los efectos negativos que se han producido, que han sido muchos, que se han minusvalorado, que se han menospreciado en gran medida. Y creo que en estos últimos 10 años hemos asistido a un proceso de incorporación de esos otros factores. Ya no llega el crecimiento, si no va acompañado de más justicia social, si no va acompañado de más democracia, si no va acompañado de más respeto por el medio ambiente, si no va acompañado de más desarrollo tecnológico que no se limite a copiar de lo producido en otras partes; o sea, pasar del Made in China al creado por China.

Pero no solo eso, creo que esa incorporación de los factores sociales, olvidarse de aquella consigna tan presente en los años 90, de primero eficacia y después justicia, equiparar la justicia a la eficacia a mí me parece que es un cambio conceptual muy importante. Y creo que el reto mayor para la próxima generación de dirigentes es perserverar en esta vía, porque en estos años se han implementado esas nuevas ideas, se ha hablado de la sociedad armoniosa, de la concepción científica del desarrollo, se han aportado los institutos Confucios y se ha revalorizado el papel de la cultura, tanto a nivel interno como en la relación con el mundo. Se han esbozado muchas ideas. Se han mejorado mucho las relaciones con Taiwán, por ejemplo. Pero el avance no ha sido suficiente del todo y se necesita perseverar una década más quizás en esos lineamientos para conseguir realmente crear un país rico y próspero y también un país justo que pueda aportar al mundo otra forma de ver las relaciones sociales, otra forma de ver las relaciones políticas, otra forma de ver las relaciones internacionales, porque necesitamos mucha pluralidad, no solo a nivel interno, sino también en las relaciones internacionales.

Por eso creo que en esta década, aunque no ha habido cambios espectaculares, en buena medida porque desde el año 2008 en adelante la crisis internacional ha opacado muchas otras cuestiones, ese enfoque del cambio en favor de la incorporación del factor humano al desarrollo conceptualmente es muy importante. Es verdad que la realidad ha quedado muy por encima de las expectativas, aunque se han eliminado impuestos, se ha invertido más en educación, en salud, han aumentado los ingresos de la población, etcétera. Pero es tanto el retraso que en el ámbito social acumula China como consecuencia de este proceso de desarrollo de las tres últimas décadas que realmente queda mucho por hacer en el ámbito social para alcanzar esa sociedad modestamente acomodada de la que se hablaba también en el informe.


China.org: ¿Cuál es la percepción que se tiene en estos momentos en España sobre lo que está aconteciendo en China?

XR: Creo que hay mucha expectación en España y en todo el mundo. Pero el momento actual en España es poco idóneo para prestar mucha atención a las cuestiones exteriores en general. Obviamente, se vive con mucho énfasis las elecciones en Estados Unidos, aunque también se le presta atención al Congreso del Partido, pero justamente termina el día 14, en que hay huelga general en España, y tenemos elecciones en Cataluña, con un problema político de por medio bastante serio. Por lo tanto, la conflictividad interna ensombrece un poco la agenda exterior, que también es muy rica.

Pero sí es verdad que cada vez se le presta más atención a China. Creo que España cada vez está más pendiente de este país, con el que mantiene unas relaciones a nivel político muy buenas, y que, sin embargo, a nivel económico tiene un proceso de desarrollo muy ínfimo en relación a las expectativas.

Es necesario que España defina con urgencia una estrategia para abordar de forma integral la relación con China, un país muy importante, que posee más del 20 por ciento de la deuda pública española, con niveles de inversión crecientes, pero con un déficit comercial que es el más elevado de toda la balanza comercial española, de unos 15.000 millones de euros, y esos elementos es importante corregirlos. España es una potencia turística muy importante, pero de los cuatro millones de turistas (chinos) que visitaron Europa en 2010, solo 100.000 estuvieron en España.


China.org: ¿Y a qué crees que se deba ese pobre interés de los turistas chinos, teniendo en cuenta que España tiene la comunidad china más numerosa de la Unión Europea?

XR: Creo que no es un problema de falta de interés, sino de falta de estrategia. Para atraer a los visitantes tienes que plantear ofertas, plantear iniciativas, adaptar tu mercado turísticos a las necesidades del cliente que tratas de atraer. Y creo que en ese sentido la reacción española es lenta aún y las dificultades económicas agravan un poco el problema. Necesitamos gente que domine el idioma, necesitamos una oferta documental adaptada, una promoción adecuada en China, agilizar los visados... son muchos problemas. Lo que necesitamos es una estrategia integral, un mayor intercambio turístico, de estudiantes, de periodistas, para facilitar la comunicación no solo entre los Gobiernos, sino también entre las respectivas sociedades.

China.org: ¿Consideras que, desde el punto de vista económico, China puede ser la tabla salvadora que consideran algunos países para la actual crisis europea?

XR: Pienso que China tiene un papel importante a desempeñar, pero no creo que haya más tabla de salvación que la propia. En estos momentos, con independencia de que China puede ayudar en temas como el de la deuda soberana o de inversiones importantes en determinados sectores, las soluciones tienen que surgir básicamente desde dentro. Tienen que surgir en el conjunto de la sociedad, no pensando única y exclusivamente en los intereses de los sectores más acaudalados que es a veces la impresión que uno tiene cuando está viviendo la crisis, que se está solucionando la crisis de los más poderosos y se está agravando la crisis de los más débiles.

China, indudablemente, ha manifestado en los últimos años su interés en el fortalecimiento del euro y en el fortalecimiento de la Unión Europea. Estratégicamente no cabe duda de que interesa la existencia de una Unión Europea fuerte, pero China no tiene capacidad de intervención alguna si los países europeos no son capaces de solucionar su propia crisis. Es un aliado para superarla, pero no la llave. La llave es la propia capacidad de los Gobiernos y las sociedades de Europa para encontrar caminos de solución que no desestructuren las propias sociedades.


China.org: ¿Coméntanos algo sobre el libro que estás escribiendo?

XR: Es un libro sobre esta última década, un balance de las aportaciones que se han planteado en el órden político, ideológico, cultural, económico, social, de las relaciones exteriores. Es un análisis de lo que ha significado para China y para el mundo la década de Hu Jintao. El título es China pide paso. Estoy aquí para poder terminarlo. A lo largo de la esta semana escribiré el último capítulo, tras el congreso, y calculo que para el próximo mes, a primeros de diciembre, ya estará a la venta en algunas librerías. En principio solo se editará en español. Si alguien se anima a traducirlo, pues encantado.


China.org: ¿En qué proyectos está trabajando en estos momentos el Observatorio Político de China?

XR: El Observatorio es un proyecto inspirado por el IGADI, el Instituto Gallego de Análisis y Documentación Internacional, y lo que se plantea es crear un espacio de encuentro, de reflexión sobre la evolución de China y las implicaciones de China en las relaciones internacionales, tratando de vertebrar, poco a poco, paso a paso, un pensamiento de ese proceso desde el área iberoamericana.

Habitualmente las personas que tratamos de acompañar el proceso de cambio en China siempre nos quejamos de que para conseguir información, análisis, interpretación, uno tiene que recurrir a fuentes anglosajonas o al mundo francófono, pues existe mucha debilidad en el área iberoamericana. Sin embargo, hay centros, personas que desde hace muchos años vienen realizando esta labor, pero en forma siempre muy aislada. De lo que se trata es de crear un espacio donde podamos intercambiar ideas, intercambiar opiniones entre personas de diferentes países, de diferentes visiones ideológicas acerca de lo que está ocurriendo, tratando de poner en común todas esas reflexiones y ponerlo en valor para significar que también existe una visión iberoamericana sobre los cambios en China y una visión desde el punto de vista académico y científico suficientemente sólida como la que puede arbitrarse en otros ámbitos geoculturales.

Sobre esta base se articulan actividades como el acompañamiento de este congreso. Cuando se reúne la Asamblea Popular Nacional, en marzo, hacemos un simposio electrónico internacional en el que participan especialistas de más de veinte países y somos seguidos con bastante asiduidad por personas de todo el mundo. También tenemos una publicación trimestral Jiexie Zhongguo, que reúne trabajos de diferentes especialistas sobre algunos problemas de actualidad relacionados con China, y tenemos muchos proyectos en este sentido para tratar de ir ensamblando ese conjunto de forma que no solo podamos crecer individualmente en nuestro conocimiento sobre China, sino también crecer colectivamente y ofrecer a la comunidad académica universal una visión un tanto singular, a partir también de las propias singularidades culturales que nos marcan, nos diferencian con respecto a otros universos. En estos momentos somos 23 personas de 14 países.


Fuente: China.org
 


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