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por Ing. Iván A. Montañez

Hace 200 años desde que Napoleón Bonaparte sentenciará proféticamente con su dedo sobre un punto del mapamundi: “aquí reposa un gigante dormido, dejadlo dormir, porque cuando despierte el mundo temblara.” China ha despertado y convertido en la segunda potencia económica que esta por sobrepasar a Estados Unidos. Sin duda alguna, las grandes corrientes de mercancías que producen mayor transporte y tráfico marítimo, y la división del trabajo global conducen a la interrelación económica del mundo; a tal punto que China, es la fábrica del mundo, produciendo 80% de artículos a precios favorables y competitivos. 

Los gurús del capitalismo perfilan al Yuan como la moneda de cambio que podría dejar atrás al dólar estadounidense, actualmente Brasil, Argentina están entre los 20 selectos países que usan directamente el Yuan para transferencia comerciales con el gigante rojo. El mundo vive el despertar del epicentro de la producción mundial, que carga parte de la deuda pública de Estados Unidos y países europeos. Incluso XiJinPing, jefe de estado chino ha definido el momento que vive su país, como el sueño chino, aludiendo al creciente movimiento de extranjeros hacia tierras chinas en busca de oportunidades y negocios.

El mercado más grande del mundo crece a un promedio anual de importación superior al 15%, y cuenta con una población de 1.350 millones de habitantes distribuidos en una población rural que ha pasado del 71% a 64% y una urbana de 29% a 36% ha concentrado a la clase media más poderosa en la zona oriental sobre la costa de los mares de China meridional y oriental. Este desarrollo puede traer oportunidades para pequeños y medianos empresarios panameños, dispuestos a  participar de este acontecimiento económico.
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Los empresarios que vienen a China para adquirir artículos y revenderlos con una alta rentabilidad deben interiorizarse con la etiqueta del negocios denominada el “Guanxi”, una práctica tradicional que consiste en una red de relaciones y contactos entre personas que cooperan entre sí e intercambian favores en transacciones comerciales, los negocios dependen de una relación de confianza que transmite respeto, lealtad y confiabilidad entre socios, proveedores y clientes, tan arraigado a su cultura independientemente del volumen y frecuencia de la compra.

Paciencia y confianza son elementos indispensables para lograr una exitosa transacción, al osado mercader de Venecia, Marco Polo le tomo una década ganarse su confianza, para abrirse paso en el complejo mercado chino de entonces.  Como dicen en China “una pulgada de tiempo es una pulgada de oro”, no hay que dedicar tanto tiempo y dinero para cultivar estas relaciones, amerita una ostensible ventaja cuando existen expertos en compras, verificación y logística, cuya misión es proteger su inversión de estafas. En China nuestros empresarios tienen a su alcance agentes panameños que operan bajo el régimen jurídico chino manejando todos los detalles de compra y envió de mercancía directo desde China sin tantos intermediarios hasta la puerta de su negocio en Panamá.

Hace siete años, llegue a la ciudad portuaria de Dalian, no imagine el contraste y dimensión del desarrollo comercial que experimentaba Cantón, moderno centro logístico que recibe constantemente empresarios de todo el mundo, con casi 100 millones de habitantes, ofrece oportunidades a quienes estén dispuestos a participar de su crecimiento económico. En mi experiencia profesional en Cantón, escenario de las ferias comerciales más grandes del mundo, conocí una veintena de empresas que asesoran a compradores latinoamericanos, para mi sorpresa dos de ellas, All China y DYS operadas por un grupo de expertos panameños que se atrevieron a emprender su sueño chino.  

El comerciante dispuesto a insertarse en este lejano y atractivo mercado puede apoyarse en agentes comerciales que asesoren y cuiden con celo sus intereses. Estos aliados estratégicos, como pez en el agua, conocen el medio y el temperamento chino para hacer negocios y adquirir productos de calidad a precios competitivos, atrás quedaron los tiempos en que la información era monopolizada por revendedores de la Zona Libre, así como las compras de productos re facturados en Estados Unidos o Taiwán sinónimos de calidad, que al final provienen de China.

Con un competitivo mercado cada vez más feroz, el principio de credibilidad es fundamental, lo primero es el cliente, la calidad relativa un precio competitivo, confianza y la eficiencia en el tiempo de entrega. Por tanto, importar desde China es mas fácil fuera del andamiaje burocrático de Zona Libre gracias a experimentados panameños asentados en Cantón que desde hace más de 10 años forman parte del Trade Alliance, una alianza estratégica de empresas latinas con personal calificado en orientación comercial en toda Asia.

Orgullosamente se cuenta con empresas panameñas en China que demuestran que es posible ser exitosos en estas latitudes. La  disciplina de trabajo abre horizontes y oportunidades, su experiencia demuestra que las distancias geográficas y las barreras idiomáticas no son obstáculos para realizar actividades mercantiles prósperas y exitosas en el Imperio Celeste. Indudablemente el dragón ha despertado, dominando el entorno comercial mundial, representando ser el mejor socio en los negocios para el audaz comerciante panameño, que busca mantenerse en la vanguardia.

 


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