por Ing. Iván A. Montañez

Han pasado más de 80 años desde que el 12 de julio de 1928, el carguero Leise Maersk partiera del puerto de Baltimore, emprendiendo su primer viaje desde la costa este norteamericana a través del Canal de Panamá hasta el Lejano Oriente con piezas de vehículos Ford. Desde aquel entonces, era impensable la relación comercial de beneficios compartidos que iba a crecer con este socio estratégico de nuestro Canal, a tal punto que Maersk Line se ha consolidado como la línea de portacontenedores más grande del mundo.

Una muestra de esa estratégica asociación es que solamente el año pasado Maersk consolidó la función comercial y operativa en Panamá con más de 525 tránsitos a través del Canal, con el 14% o 15% del total de tránsitos del segmento de contenedores, mientras que Panamá es una cabeza de las cinco subregiones que Maersk opera en Latinoamérica.

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En el negocio naviero, el costo-beneficio, tiempo y distancia cuentan, aun cuando Maersk Line se propone cerrar temporalmente la ruta del este de Asia hacia los puertos de la costa este de Estados Unidos (Savannah, Charleston y Miami) que utilizan el Canal de Panamá, un cambio de servicio temporal que no debería causar alarma, porque responde a una estrategia de negocios para reducir costos, utilizando 10 buques de 6 mil a 9 mil TEU o contenedores de 20 pies de largo que estaban sin uso, tras el cierre del servicio Maersk Asia-Europa para sustituir los utilizados a los 10 buques panamax, que pueden transportar entre 4 mil 500 y 5 mil 100 TEU por la capacidad que permite el Canal de Panamá. El viaje por el Canal de Suez representa una distancia de 1,000 millas adicionales con relación a la ruta de Panamá, y según los cálculos de la naviera esta operación le representará ahorros sustantivos bajo el concepto de la economía de escala.

El Canal de Panamá dejará de percibir 450 mil dólares de peaje por cada buque de 4 mil 500 TEU, pero los costos en combustible y el tiempo de la travesía por Suez implicará para Maersk desventajas frente a la carrera competitiva que será aprovechada por sus competidores, que llevarán a ese mismo destino mercancías en menor tiempo y a menor costo.

A lo largo de la historia del tráfico por el Canal se han registrado altas y bajas en algunos segmentos de carga, sin embargo, su tránsito estratégico de 80 kilómetros sigue captando el 5% del comercio mundial, principalmente granos, carga en contenedores, además de petróleo y sus derivados. El último año pasaron por el la vía acuática más de 334 millones de toneladas, todo un récord en tonelaje comparado con el año 2011. Aunque las navieras hayan reducido la velocidad de sus flotas frente a los precios del combustible y la baja de tarifas en los fletes por la disminución de los volúmenes de comercio exterior ante la desaceleración económica, existen proyecciones confiables de una reactivación del comercio en Asia.

Mi percepción desde China es que la alternativa Suez podría ser una ventaja coyuntural para estos servicios específicos, sin embargo, una vez ampliado el Canal de Panamá, las condiciones de mercado serán otras porque la distancia y los precios de los combustibles siempre serán factores que repercuten invariablemente en los costos del transporte marítimo. Enfrentado a esta realidad, Panamá precisa recurrir a los ajustes de peajes del Canal para sufragar los costos de su expansión. Por fortuna, existen señales alentadoras cuando los socios estratégicos en la región están modernizando sus infraestructuras portuarias, conscientes del valor que tendrá la vía interoceánica ampliada en el desarrollo económico de sus países.

Nuestra condición estratégica con terminales modernas en ambos océanos mantiene sus ventajas comparativas en el ahorro de tiempo, distancia y costos en el transporte de mercancía entre el Atlántico y el Pacífico. Incluso, la construcción del puerto de contenedores en Corozal posicionará nuestro liderazgo en el transporte logístico regional y mundial, al integrarse los servicios logísticos en el entorno del Canal, tales como: las instalaciones portuarias con campos de almacenajes, un moderno ferrocarril, la Zona Libre en expansión, centro bancario consolidado y un aeropuerto internacional en expansión. Ello confirma que, con visión de futuro, estamos haciendo historia y no estamos cruzados de brazos.

 


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